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Inteligencia, irresponsabilidad y manipulación de las masas

“Si no se anotaran en el activo de los pueblos más que las grandes acciones fríamente razonadas, los anales del mundo registrarían muy pocas cosas.”

Con esta contundencia comienza “Psicología de las masas”, obra de Gustave Le Bon que, a pesar de haber sido publicada en 1895, muchos siguen considerando como la biblia de aspirantes a políticos y dictadores.

Las masas son menos inteligentes que las personas que las conforman

Desde el punto de vista psicológico, la masa forma un solo ser con una orientación fija de las ideas y sentimientos de los individuos que las componen.

Los hombres más diferentes entre sí por su inteligencia tienen instintos y sentimientos idénticos. En todo aquello referente a religión, política, moral, etc. -, los hombres más eminentes no sobrepasan, sino en raras ocasiones, el nivel de los individuos corrientes.

Las masas sólo pueden asociar las cualidades mediocres más comunes

Esta puesta en común de cualidades corrientes nos explica por qué las masas no pueden realizar actos que exigen una elevada inteligencia. Tan sólo pueden asociar, en efecto, aquellas cualidades mediocres que todo el mundo posee.

De las observaciones precedentes deducimos que, intelectualmente, la masa es siempre inferior al individuo aislado y sus razonamientos de un orden muy inferior.

Las masas actúan de forma irresponsable

Un individuo aislado culto en la masa es un bárbaro

El individuo integrado en una masa adquiere, por el mero hecho del número, un sentimiento de potencia invencible.
Este individuo también anula por completo cualquier sentimiento de responsabilidad encubierto por el anonimato que la masa otorga.
Por lo tanto un individuo aislado culto en la masa es un instintivo y, en consecuencia, un bárbaro.

El contagio mental de la impulsividad e irritabilidad dentro de los integrantes de la masa hace que sus actos estén mucho más influidos por la médula espinal que por el cerebro.

Los miembros de la masa no conocen incertidumbre ni duda alguna y tienden siempre a actuar con el entusiasmo, ferocidad y heroísmo de los seres primitivos a los que se aproximan más aún por su facilidad para dejarse impresionar por las palabras del orador para cometer actos que vulneran sus más evidentes intereses.

Manipulación de las masas

La creación de las leyendas que circulan tan fácilmente entre las masas son el resultado de las prodigiosas deformaciones que experimentan los acontecimientos en la imaginación de individuos agrupados.

El poder de las palabras está vinculado a las imágenes que evocan

No son, pues, los hechos mismos los que afectan a la imaginación popular, sino más bien el modo como se presentan. El poder de las palabras está vinculado a las imágenes que evocan.

Los juicios impuestos a las masas no deben discutirse. Para manipular a las masas el orador debe evocar imágenes que la seduzcan y apelen a sus sentimientos más íntimos.
Y sólo a través de estas imágenes - y no de la razón – pueden equipararse todos los individuos, tanto sabios como imbéciles, que componen cualquier masa.

3 buenos ejemplos de imágenes icónicas

Si bien estamos hablando de oratoria y la evocación de imágenes hay veces que éstas difícilmente pueden ser superadas por cualquier discurso.

Te dejo 3 ejemplos sobre la gran fuerza icónica que puede llegar a adquirir una imagen.

El rebelde de la revuelta de Tian’anmen (China)

La niña de Ayod (Sudán)

Marines alzando la bandera en Iwo Jima (Japón)

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